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Monóxido de carbono en Mallorca: lo que enseñan dos casos en Playa de Palma
Un nido en el tubo de un calentador y una posible avería de caldera en un hotel: dos intoxicaciones reales en Mallorca y cómo evitarlas en casa.

En Playa de Palma han ocurrido en los últimos años dos intoxicaciones por monóxido de carbono que acabaron en la prensa. Una de ellas fue mortal. Las dos tienen algo en común: un aparato de gas que no podía expulsar bien los humos de la combustión. Repasamos qué pasó, por qué el monóxido es tan traicionero y qué conviene revisar en casa.
Julio de 2024: un nido en el tubo del calentador
El 30 de julio de 2024 murió un turista neerlandés en un edificio de viviendas de Playa de Palma. La Policía Nacional concluyó que la muerte fue accidental: el tubo de evacuación de gases del calentador de butano estaba obstruido por hojas, hierbas y pajas que habían llevado unos pájaros al hacer sus nidos.
Con la salida taponada, los gases de la combustión volvieron al interior de la vivienda. Según la investigación, quienes se alojaban allí notaban olor a gas desde hacía dos días. Otros dos turistas que dormían en una habitación contigua también se vieron afectados: uno de ellos tenía dolor de cabeza cuando encontró a su compañero inconsciente.
Agosto de 2026: dos turistas graves en un hotel
La noche del 30 al 31 de agosto de 2026, dos turistas alemanas fueron halladas inconscientes en la habitación de un hotel de la Carretera Militar, en Playa de Palma, y trasladadas en estado grave al Hospital Son Llàtzer. Un empleado sufrió una intoxicación leve. Los Bombers de Palma detectaron concentraciones elevadas de monóxido de carbono al entrar.
Las amigas de las afectadas habían notado un olor extraño en la habitación. Las primeras hipótesis, pendientes de confirmación cuando se publicó la noticia, apuntaban a un mal funcionamiento o un problema en la instalación de la caldera de agua caliente. La investigación quedó en manos de la Policía Nacional.
Por qué el monóxido de carbono es tan peligroso
El monóxido de carbono se produce cuando un aparato quema gas, gasoil, leña o carbón sin suficiente oxígeno o sin poder expulsar los humos. No tiene color ni olor. El olor que se nota a veces es el del gas o de la combustión, no el del propio monóxido, y por eso no se puede confiar en el olfato para detectarlo.
Los síntomas aparecen poco a poco: dolor de cabeza, somnolencia, mareo, náuseas y vómitos. Se confunden fácilmente con una gripe o una mala digestión, y de noche la persona puede no llegar a darse cuenta.
Una pista importante: si varias personas de la misma casa tienen dolor de cabeza a la vez y mejoran al salir a la calle, sospecha del aire de la vivienda.
Lo que falla casi siempre: la salida de humos
Una caldera o un calentador que funciona bien produce gases que salen al exterior por su conducto. El peligro llega cuando ese camino se corta o se estrecha:
- Nidos, hojas o suciedad en el tubo o en el sombrerete exterior, sobre todo en viviendas que pasan temporadas cerradas.
- Hollín y restos de combustión que se acumulan cuando el aparato no se limpia ni se ajusta.
- Conductos mal empalmados, desplazados o con uniones sueltas después de una obra.
- Rejillas de ventilación tapadas para evitar el frío o el ruido, que dejan al aparato sin el aire que necesita para quemar bien.
En Mallorca hay muchas segundas residencias y viviendas de alquiler turístico que pasan meses sin uso. Es justo el escenario del primer caso: un conducto que nadie mira durante una temporada y que se tapona sin que se note desde dentro.
Qué puedes revisar tú
- El color de la llama. Debe ser azul. Una llama amarilla o anaranjada indica mala combustión.
- Manchas negras o tiznaduras alrededor del aparato o en la pared cercana.
- Olor extraño cuando el aparato está encendido, o condensación anormal en los cristales de esa estancia.
- Las rejillas de ventilación, que deben estar despejadas.
- Un detector de monóxido de carbono cerca de calderas, calentadores y estufas, y otro cerca de los dormitorios. Los Bombers de Mallorca recomiendan los detectores como primera barrera, porque son baratos y fáciles de instalar.
Qué dice la normativa
- Instalación de gas: el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos (Real Decreto 919/2006) obliga a revisarla cada cinco años. En aparatos domésticos, esa revisión incluye comprobar que la combustión es correcta y que los humos se evacúan bien. Es responsabilidad del titular o, en su defecto, del usuario, y la puede hacer cualquier empresa habilitada, no necesariamente la que reparte las bombonas.
- Caldera: el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece que el mantenimiento lo haga una empresa mantenedora habilitada, siguiendo el programa del fabricante. En una caldera doméstica, lo habitual es una revisión al año.
Si alquilas tu vivienda, recuerda que quien se aloja en ella no conoce la instalación: la revisión es la única forma de saber que está en buen estado.
Si sospechas de una intoxicación
- Abre puertas y ventanas.
- Apaga el aparato si puedes hacerlo sin riesgo.
- Sal de la vivienda con todas las personas y animales.
- Llama al 112, aunque los síntomas parezcan leves.
- No vuelvas a usar el aparato hasta que lo revise un técnico.
Revisión de calderas y calentadores en Mallorca
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Fuentes: Telemadrid, 12 de agosto de 2024 · mallorcadiario.com, 30 de agosto de 2026 · El Debate, 30 de agosto de 2026 · COPE Baleares, 7 de enero de 2026 · Real Decreto 919/2006 (BOE)
